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‘How I Met Your Father’ es una serie muy diferente a ‘Cómo conocí a vuestra madre’: la secuela quiere ser tan actual y diversa que descuida su vis cómica

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‘How I Met Your Father’ es una serie muy diferente a ‘Cómo conocí a vuestra madre’: la secuela quiere ser tan actual y diversa que descuida su vis cómica

‘How I Met Your Father’ es una serie muy diferente a ‘Cómo conocí a vuestra madre’: la secuela quiere ser tan actual y diversa que descuida su vis cómica

Durante sus más de siete décadas de historia, la sitcom, popularizada internacionalmente por William Asher en los 50, ha dado forma a infinidad de éxitos de renombre, extendidos a través de 70 años que desembocaron en el estreno de ‘Friends’ en 1994; serie que marcó un último gran hito dentro del prolífico género y cuya trascendencia parecía irreplicable.

Justo un año después de que la historia de Ross, Rachel y compañía tocase a su fin, ocurrió el milagro. Carter Bays y Craig Thomas estrenaron en 2005 ‘Cómo conocí a vuestra madre’; una comedia de situación que, pese a caer en picado durante sus dos últimas y olvidables temporadas, permitió que muchos volviésemos a reír a carcajadas junto a un grupo de personajes que terminarían casi pareciendo colegas de nuestro círculo de amistades más íntimo.

Ahora, en tiempos de reboots, revivals y nostalgia prematura, Isaac Aptaker y Elizabeth Berger —guionistas de ‘Con amor, Simon’ y productores de ‘This Is Us’— han dado una vuelta de tuerca —definida como «secuela independiente»— al original con ‘How I Met Your Father’; repitiendo su premisa y cambiando el género de su protagonista, pero perdiendo por el camino todo lo que hizo grande a su predecesora al estar más preocupada por mostrarse blanca, diversa y actual que en divertir al espectador.

Ni una sonrisa

Estoy escribiendo estas líneas después de haber visto los dos primeros episodios de la serie con ese temor heredado de las muchas horas de alegrías que me dio ‘Cómo conocí a vuestra madre’ en su momento —por mucho que aborreciese a Ted Mosby—. Lamentablemente, las bajas expectativas no han impedido que haya pasado estos tediosos 45 minutos sin haber esbozado una mínima sonrisa.

De buenas a primeras era incapaz de comprender por qué una serie con una propuesta idéntica, en la que una neoyorquina idealista y enamoradiza busca el amor en la Gran Manzana acompañada por sus variopintos amigos, resulta tan difícil de digerir. Ha sido durante una conversación interminable entre Sophie y su compañero de piso Valentina cuando me he percatado de que uno de los grandes problemas de ‘How I Met Your Father’ está en la sala de montaje y en la estructura de sus capítulos.

Si algo convertía las píldoras de 20 minutos de ‘HIMYM’ —permítaseme la abreviatura— en una experiencia tan refrescante, era ese ritmo incesante en el que los gags se sucedían a toda velocidad, articulados mediante secuencias de montaje y flashbacks que encontraban destellos de comicidad en cuestión de segundos. En contraposición, aquí se ha optado por escenas estáticas que confían demasiado en unos diálogos con chascarrillos que deberían ser graciosos, pero con los que no he podido conectar en ningún momento.

Puede que mi principal problema con el sentido del humor —si es que lo tiene— de ‘How I Met Your Father’ radique en lo inocuo y estéril del mismo. Queda claro que, 17 años después del inicio de la emisión de ‘HIMYM’, el personaje de Barney —al que todos tildaban de miserable, no lo olvidemos— no ha envejecido excesivamente bien; pero en lugar de optar por el término medio, parece que Aptaker y Berger hayan optado por eliminar cualquier atisbo de controversia y mala leche y apostar por la blancura más desaliñada.

Buena muestra de ello es un surtido de personajes de lo más soso y faltos de ese contrapunto de acidez y socarronería que les haga despuntar. Más allá de sus peculiaridades e histrionismos, por el momento todos se muestran honestos, bienintencionados e inofensivos; siendo el único elemento mínimamente discordante el Jesse de Christopher Lowell, cuyo aparente cinismo no es más que pura fachada.

Esta unidimensionalidad contrasta fuertemente con la actualización a nivel de contenido de la serie. El grupo de colegas blancos cis heterosexuales de ‘HIMYM’ ha sido reinterpretado apostando por la diversidad racial y la representación LGTBIQ; algo fantástico y necesario pero, por momentos, torpe en una ejecución que se empeña en subrayar en diálogos lo que ya es obvio en pantalla, y en mostrarse más «cool» de lo que realmente es —ese uso del slang y las referencias tecnológicas…—.

Puede que, después de todo, no sea el target objetivo de ‘How I Met Your Father’ —que me gustase tanto la original es buen indicativo de ello—, pero que una comedia romántica, y perdón por el SPOILER, juegue la carta de la despedida en la cola de embarque del aeropuerto en su primer episodio, es indicativo de que algo no va bien…


La noticia

‘How I Met Your Father’ es una serie muy diferente a ‘Cómo conocí a vuestra madre’: la secuela quiere ser tan actual y diversa que descuida su vis cómica

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Espinof

por
Víctor López G.

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